Valle del Tiétar
Sotillo de la Adrada

EDAD MEDIA

 

   Aunque en la Crónica de la Población de Ávila se alude a una batalla de Sotillo en la que los caballeros de Ávila, en su afán por expandirse hacia el Sur, consiguen una gran victoria sobre los musulmanes, por no estar descrito el campo de batalla con precisión no nos atrevemos a asegurar que se trate de este lugar.

   Se puede afirmar que la localidad tiene una larga tradición ganadera y que su pasado estaría ligado a Raimundo de Borgoña cuando en 1182 emprende la repoblación de toda la provincia abulense. En 1393 la localidad, como parte del Señorío de La Adrada, fue concedida a Rui López Dávalos. La historia de la localidad está ligada al antiguo Estado de La Adrada, perteneciente a don Álvaro de Luna allá por el año 1423.

 

EDAD MODERNA

 

   Pasó a ser propiedad del Marqués de la Cueva y Portocarrero en 1570. Se tienen datos de que ya existía como aldea en el año 1561, con sus propios alcaldes y regidores, aunque siempre dependiente de la villa de La Adrada. Esta subordinación y proximidad con la localidad matriz influyó en que Sotillo no tuviera Concejo propio hasta 1571.

   Durante todo el siglo XVI, la localidad experimentó un gran crecimiento de su población, llegando a ser el lugar más poblado del Alto Tiétar, superando incluso a la villa a la que estaba ligada, La Adrada. Este hecho tuvo como causa la prosperidad que generó en el Sotillo, como se llamaba por aquella época, la agricultura y el comercio, pilares de la economía durante aquel período.

   Como aportaba a la cilla señorial cuantiosos beneficios, no consiguió el título de villa hasta el 7 de Febrero de 1642, bajo el reinado de Felipe IV, tal y como indica la Carta de Concordia. Este hecho otorgó a Sotillo una total independencia para gestionar su justicia y su administración en su propio´término municipal, que alcanzó los 43 km2. Con esta Carta de Villazgo, la villa pasó a llamarse Sotillo de La Adrada.

   Las Ordenanzas Municipales del Estado de La Adrada elaboradas en 1501 han llegado hasta nosotros por la copia que se ha conservado en los archivos del ayuntamiento de Sotillo. Gracias a ellas podemos conocer no sólo la forma de organización municipal que regía en la villa y en los concejos de las aldeas, sino también los cultivos y normas existentes para la buena convivencia.

   La suavidad de las lomas y el campo despejado por las roturas a que hace referncia su nombre (soto significa campo despejado) conoció en seguida un rápido auge demográfico, ya que el suelo, sin componentes arbustivos, la abundancia de llanuras y las onduladas lomas permitían actividades agrícolas de gran interés para el abastecimiento de la meseta norte.

 

EDAD CONTEMPORÁNEA

 

   En la actualidad, Sotillo de La Adrada es uno de los enclaves de mayor valor turístico de la provincia, con un enviadiable patrimonio natural que atrae en cualquier época del año a numerosos viajeros y amates de la naturaleza.

 

PATRIMONIO

 

   El casco urbano de Sotillo, debido a su espectacular expansión física en los últimos años, ha conservado escasas muestras de sus antiguas características; aun así, se pueden contemplar algunos elementos de interés, como por ejemplo:

 

   IGLESIA PARROQUIAL: Dedicada a la Santísima Trinidad, situada en la zona conocida como El Calvario. Su origen se sitúa en el siglo XV, como lo confirman los libros del Archivo Diocesano. Antes de la guerra civil de 1936-1939 se encontraba rodeada de cruces de piedra destinada a la representación del Vía Crucis. A lo largo de los siglos esta iglesia ha sufrido importantes modificaciones. Nada queda de su órgano barroco del siglo XVII, de sus ricas capillas, de sus cuadros y de sus altares. En 1960 sufrió la última remodelación, que sólo respetó la torre y la capilla mayor con su artesonado mudéjar de 1700, pertenecientes a la edificación antigua. Esta capilla acoge, tras un arco ojíval de piedra, el retablo mayor, del barroco tardío, con imágenes de  San Joaquín, Santa Ana y San José con el Niño.

 

   ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS: Pese a que la advocación de la Virgen de los Remedios queda documentada ya a comienzos del siglo XVI, no se tiene constancia de la existencia de su Ermita hasta el siglo XVII. Por aquel entonces coexistían en el municipio tres templos religiosos: la propia Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, la Parroquia de la Santísima Trinidad y la desaparecida Ermita del Cristo de la Sangre, construida antes del siglo XVI. Se trata de un edificio sobrio, simétrico en sus formas y muy sencillo en su interior. Su bóveda circular y sus paredes aparecería decoradas al fresco antes de la destrucción de la techumbre en los años 60. La actual imagen de la Virgen de los Remedios es posterior a la guerra civil de 1936-1939.

 

   AYUNTAMIENTO VIEJO (Casa de la Cultura): Pese a la constancia de la existencia de una casa del Concejo en el siglo XVI, este edificio encaja en el estilo dominante en la comarca en el siglo XVIII, cuando se construyó. Son característicos sus pórticos y su balconada de piedra. Sirvió de ayuntamiento hasta la construcción del nuevo en la Plaza de la Concordia momento en el que fue reformado para acoger la Biblioteca Municipal que presta servicio actualmente a la población sotillana.

 

   FUENTE DE LOS CINCO CAÑOS: Como se puede leer en una inscripción, la construcción de la fuente data del año 1754 y ha suministrado agua al municipio hasta mediados del siglo XX.

 

   BALCONADAS: Típicas de la arquitectura popular de los siglos XVIII y XIX, se pueden ver algunas en la calle de Las Parras y calle Larga, dentro del casco antiguo del municipio, aunque no en buen estado de conservación.

 

   CANTO DE LOS POLLITOS: A las afueras del pueblo, en dirección a La Adrada, en la dehesa, existe un pequeño cerro y en su cima, unas piedras, que, observadas desde una determinada posición, recuerdan a una gallina junto con sus huevos. Este cerro, por dicho motivo, se encuentra iluminado. Al estar enclavado el pueblo a los pies de la montaña abierto a una llanura que recorre el Valle del Tiétar, la villa goza de unas grandes vistas y, como no, de unos bellos parajes naturales destacando el Venero Mañas, las Pozas del Borbollón, la Aliseda, el Cancho del Berrueco, el Puerto de Casillas o la cercanía de los Toros de Guisando.

 

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