ESPACIOS PROTEGIDOS DE CÁCERES

Sierra de Villuercas e Ibores
Vista aérea de Guadalupe
Curso de agua en la Sierra de Villuercas
Rama de madroño con frutos en diversos estados de formación
Curso de agua en la Sierra de Villuercas
Medio queso de cabra con el sello de la denominación de origen "Ibores"
Accesos Equipamiento Flora y Fauna Itinerarios Lugares de Interés

ACCESOS

 

   Dada la gran superficie que abarca la ZEPA, existen varios accesos posibles. Guadalupe es la mejor referencia para llegar a cualquier sitio, ya que su situación central dentro de la comarca, permite enlazar con facilidad con las demás carreteras.

   Desde la autovía E-90 (Madrid-Lisboa) podemos entrar a Los Ibores tomando el desvío hacia Guadalupe por la EX-118 a

la altura de Navalmoral de la Mata, introduciéndonos plenamente en esta comarca. Una vez que pasamos Castañar de Ibor y Navalvillar de Ibor podemos continuar hacia Guadalupe, desde donde otras carreteras nos adentran en las Villuercas.

   También desde la E-90, en Miajadas, siguiendo el desvío hacia Logrosán por la EX-102, se llega hasta Cañamero y desde

allí a Guadalupe.

   Si viajamos por la N-430 (Mérida-Ciudad Real), entre las localidades de Acedera y Obando parte la EX-116 en dirección a Guadalupe, discurriendo entre extensas zonas adehesadas y ascendiendo suavemente hasta llegar a Puerto Llano, cruce de carreteras donde podemos optar entre seguir hacia Guadalupe o desviarnos hacia Cañamero, que da paso a los valles situados más al oeste.

 

EQUIPAMIENTOS

 

 

   Actualmente no existen equipamientos ambientales en la ZEPA. Se puede visitar el Vivero de Cañamero, gestionado por la Dirección General de Medio Ambiente, donde se cultivan numerosas especies autóctonas para dedicarlas a la reforestación. A lo largo de un pequeño itinerario guiado existen paneles temáticos que ofrecen información sobre las diferentes especies de árboles y matorrales que se cultivan.

   Existen numerosas pinturas rupestres en los roquedos y abrigos de cuarcita de las sierras, principalmente dibujos esquemáticos, que dejaron como testimonio los primeros pobladores.

   Los celtas edificaron varios castros en la zona, como el del Cerro de San Cristóbal en Cañamero, siendo famosas las joyas de esa época encontradas en Berzocana, de gran valor histórico.

   Los macizos de Villuercas fueron refugio de los pueblos prerromanos que se defendieron en estos recónditos valles de la dominación romana. Así, los principales restos romanos se encuentran en la periferia de la comarca, las columnas y arcos existentes en las orillas del Embalse de Valdecañas, donde quedó sumergida la villa de Agustobriga.

   Del período de dominación árabe han quedado edificaciones de gran belleza e interés, como el castillo de Cabañas del Castillo o el poblado de Solana de Cabañas, en un excelente estado de conservación.

 

FLORA Y FAUNA

 

 

   Pocos lugares como Las Villuercas e Ibores conservan una vegetación tan diversa como en este conjunto de sierras y valles paralelos, que constituyen un inmenso refugio para el bosque mediterráneo así como para especies relictas que han quedado aquí acantonadas desde períodos en los que eran otras las condiciones climáticas imperantes.

   Existe una notable diferencia de altitud dentro de la ZEPA, que alcanza sus cotas más bajas en sus extremos norte y sur (400 m. en Bohonal de Ibor y entre 500 y 600 en el eje Alía-Puerto Rey) y asciende bruscamente en las cadenas montañosas,

siendo la cota máxima el Pico Villuercas, con 1.600 m de altitud. Este hecho favorece que existan formaciones vegetales propias de piso mesomediterráneo, el más extendido en Extremadura, pero enriquecido en las cotas más altas por una flora típica de montaña, adaptada al frío e incluso a las nieves.

   En la mayor parte del territorio predominan los encinares, mientras que los alcornocales, muy frecuentes en la zona, ocupan los mejores suelos de las umbrías. A partir de los 600 m y hasta los 1.200 m, el roble melojo sustituye a encinas y alcornoques, formando bosques contínuos con gran interés botánico. En algunos valles, los robledales alcanzan gran porte, recibiendo un manejo similar al de las dehesas, dando lugar a un paisaje de excepcional belleza. Los robledales más altos suelen presentar gran densidad, siendo bosques de árboles altos y delgados cuyos pastos son principalmente aprovechados por rebaños de cabras.

   También son frecuentes otras especies arbóreas como quejigo, arce de MontpelIier, mostajo, almez, avellano y enebro.

   Los castañares introducidos por el hombre aportan un notable colorido al paisaje durante la otoñada, existiendo ejemplares de gran porte. Los pastizales creados en los castañares son un excelente lugar para observar diferentes especies de orquídeas.

   Entre las especies arbustivas deben destacarse los madroñales y lentiscares, muy bien representados en todo el área.

Otras especies representativas son brezo rojo, brezo blanco, brecina, jara macho, carpazo, durillo, escoba amarilla, codeso, majuelo, labiérnago, saúco y escaramujo.

   En los ríos que nacen en sus estrechos valles, merece destacar la presencia de un peculiar árbol, el loro (Prunus lusitánica), especie propia de los bosque de la Era Terciaria y que encuentra en Villuercas uno de sus mejores reductos, existiendo "Loreras" muy bien conservadas, verdaderas joyas botánicas. La mayor parte de las riberas presentan una densa arboleda de alisos, así como sauces y fresnos. En algunas gargantas también hay acebos.

   En cuanto a la fauna, destacan las poblaciones de aves, que fueron una de las principales razones de su declaración como ZEPA, en consonancia con la excelente conservación de sus hábitats. Así, destaca la cigüeña negra (más de 5 parejas), alimoche, buitre leonado, águila real, águila perdicera (al menos 15 parejas) y halcón peregrino, nidificando todas ellas en la seguridad de los roquedos de cuarcita. Existe también una colonia de buitre negro en el límite norte de la ZEPA.

   Las aves forestales, tanto de dehesa como de bosque alcanzan aquí una notable representación, siendo de los lugares con mayor riqueza de especies. Destacan las poblaciones nidificantes de ruiseñor común, petirrojo, mosquitero papialbo, curruca capirotada, trepador azul, agateador común, herrerillo capuchino, carbonero garrapinos, reyezuelo listado, pico menor, torcecuello, oropéndola o picogordo. Entre las rapaces, sobresale la abundancia de halcón abejero, gavilán, azor, búho chico, cárabo y búho real.

   En las gargantas es posible ver mirlo acuático, lavandera blanca, lavandera cascadeña y martín pescador.

   En los roquedos son frecuentes collalba negra, roquero solitario, colliirojo tizón, chova piquirroja y vencejo real.

   En las manchas de monte umbrosas se refugia el corzo, siendo espectacular la "ladra" en periodo de celo. También son muy abundantes el ciervo y el jabalí, generando importantes beneficios la organización de monterías y batidas.

   Otros mamíferos como el gato montés, gineta, garduña, tejón y nutria también están presentes.

   Entre los reptiles, el escaso lagarto verdinegro puede verse en las orillas de ríos y gargantas. Son frecuentes también la salamandra, el tritón ibérico y el galápago leproso.

   En los ríos, abundan el calandino, la boga, el barbo, el cachuelo y la trucha.

 

ITINERARIOS

 

BOHONAL DE IBOR - GUADALUPE (Longitud total: 70 km.)

 

   Debe ser realizada en automóvil. Desde Bohonal y continuando por Castañar y Navalvillar de Ibor hasta Guadalupe. Se descubren paisajes serranos de gran belleza. Se atraviesan zonas de olivar, alisedas, encinares, alcornocales, quejigares, castañares y algunas repoblaciones de pinar. Antes de llegar a Guadalupe, existe un mirador desde donde se contempla el Monasterio y la arquitectura rural de esta localidad. Muy cerca del mirador se encuentra la Ermita del Humilladero, lugar de parada y oración de los peregrinos antes de entrar en Guadalupe.

   Se recomienda ascender al Pico Villuercas (1600 m) por la carretera asfaltada que conduce a la antigua base militar, desde donde se contempla un impresionante paisaje y desde donde se domina un extenso territorio. El ascenso al pico permite otras vistas panorámicas de los diferentes valles (valle del Viejas y Valle del Ibor), así como al antiguo Pozo de las Nieves, donde se conservaba la nieve durante todo el año para ser usada por la población.

   El final de la ruta, en Guadalupe, hace obligatoria la visita al Monasterio así como recorrer sus calles, con muestras de la arquitectura típica de ésta comarca.

 

 

CAÑAMERO - CABAÑAS DEL CASTILLO - BERZOCANA (Longitud total: 30 km. Para realizar en automóvil)

 

   Siguiendo la carretera que conduce de Cañamero a Deleitosa, seguiremos a lo largo de las laderas de las sierras de la Madrila, Berzocana, Castillejo y Alcornocal, hasta llegar a Cabañas del Castillo. El mirador existente en la entrada del pueblo ofrece una excepcional panorámica de las dehesas que se extienden enfrente. Desde aquí se puede subir al castillo árabe dando un agradable paseo sobre el valle de la Garganta de Santa Lucía. Desde Cabañas continuaremos la ruta hacia Roturas y Navezuelas, cruzando un amplio valle y después hasta Berzocana.

 

CAÑAMERO-GUADALUPE

 

   Ruta señalizada en todo su recorrido para hacer a pie, que comienza en Cañamero y sigue el curso del Río Ruecas hasta bordear el pantano de Cancho del Fresno.

   Después prosigue ascendiendo, cruzando la famosa pedriza conocida como "melonar de los Frailes", hasta llegar al Castaño de Abuelo y desde allí, entre castañares, hasta Guadalupe.

 

 

NAVEZUELAS-GUADALUPE

 

   Comienza la ruta en Navezuelas y se asciende hasta la Sierra de Villuercas, descendiendo después al valle del Río Viejas.

Muy interesante para conocer de cerca la vegetación de alcornocal, robledal y bosque-galería de alisos.

 

CABAÑAS DEL CASTILLO - MOLINO DEL RISQUILLO

 

   Desde Cabañas parte un camino a la salida del pueblo que baja en dirección a la Garganta de Santa Lucía, cruzando encinares, alcornocales y zonas de abruptos matorrales. Un precioso puente de piedra cruza la garganta entre alisedas y un estrecho camino lleva hasta el molino, ubicado en un privilegiado rincón de la sierra, próximo un encajonado roquedo llamado "La Apretura".

 

LUGARES PRÓXIMOS DE INTERÉS TURÍSTICO

 

   Sin duda, el Real Monasterio de Guadalupe declarado Patrimonio de la Humanidad, es visita obligada, auténtico museo de museos y bellísimo ejemplo del arte gótico mudéjar.

   Podemos encontrar y visitar por la zona pinturas rupestres en Berzocana, arte mudéjar en Alía o Bohonal de Ibor; junto al embalse de Valdecañas una muestra de lo que fue la ciudad romana de Augustóbriga. En Castañar de Ibor próximamente podrá visitarse su Cueva formada por estalactitas y estalagmitas y en Berzocana se hallan las reliquias de San Fulgencio en su histórica iglesia parroquial.

 

RECOMENDACIONES PARA LAS VISITAS

 

   Cualquier época es adecuada para visitar la ZEPA "Sierra de Villuercas e Ibores", recomendándose especialmente la primavera y el otoño. La entrada desde Navalmoral de la Mata cruzando los Ibores en noviembre-diciembre es espectacular, mostrando una gran variedad de colores por la presencia de numerosos árboles de hoja caduca.

   Guadalupe es lugar de visita obligado para todo aquel que se acerque a las ViIluercas. Es el corazón de la comarca y lugar donde pueden realizarse numerosas actividades turísticas.

   La importancia de algunas especies de flora, raras y amenazadas, hace recomendable que no se recolecten plantas en el campo.

   Debe evitarse el ascenso a los roquedos en primavera por la existencia de numerosas aves nidificantes en ellos. Las actividades de escalada requiere autorización previa.

 

DÓNDE ALOJARSE

 

 

   Si deseamos alojarnos en establecimientos rurales podemos hacerlo en Cabañas del Castillo, Fresnedoso de Ibor y Alía, a las que suman Cañamero, Logrosán y Guadalupe, que disponen también de una interesante oferta hotelera.

Castañar de Ibor y Guadalupe ofrecen sus acogedores camping.

 

QUÉ COMER

 

 

   Estas tierras son famosas por sus magníficos platos de caza, sus guisos de asado de cordero y cabrito. No se olvide de pedir las morcillas de berza y calabaza, setas, quesos de Los Ibores, vinos de la zona, dulces y miel. Guadalupe es conocida desde hace siglos por su variada y rica cocina

 

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