GASTRONOMÍA DE CÁCERES

RUTA DE LOS QUESOS DE CABRA

Cabras a punto de ordeño
Escanciando leche de cabra
Mesa llena de quesos de cabra

Navalmoral de la Mata - Belvís de Monroy - Mesas de Ibor

 Castañar de Ibor - Navalvillar de Ibor - Guadalupe - Cañamero

Las sierras bajas suelen ser el hábitat natural de las cabras autóctonas retintas y veratas en donde aprovechan los pastizales espontáneos y el monte bajo.

Las cabras se crían principalmente para el aprovechamiento de su producción lechera y esa leche, densa y floral, se transforma en distintos y espléndidos quesos.

En Extremadura se pueden distinguir varios tipos de quesos de cabra, cuyas diferencias vienen marcadas por su carácter artesanal, lo que define su textura, aroma y sabor.

El queso de cabra suele ser compacto, sin ojos en su interior, y su color va del blanco al hueso. Se elaboran con leche de cabra recién ordeñada y con el cuajo animal, obtenido normalmente de los cuajares de los propios cabritos. Son quesos austeros y francos, fruto de una economía pobre y a veces marginal y conservan toda la espontaneidad de la flora silvestre y del aire libre.

De todos los quesos extremeños de cabra los más reconocidos son los de la Sierra de los Ibores, protegidos hoy por una Denominación de Calidad que garantiza su fiabilidad y comercialización.

El queso de cabra se ha incorporado a la cocina extremeña, conjugandolo en numerosas recetas tanto de ensaladas como de acompañamiento de nuestras carnes de la dehesa.

Su ruta gastronómica está muy influenciada por la cocina del Monasterio de Guadalupe, cuyos fogones representaron toda una filosofía en la forma de comer y cocinar de los siglos XV y XVI, que tendrá luego una repercusión importantísima en la cocina de creación. Siendo una cocina culta, para reyes, señores y priores, supo saltar el dintel del Monasterio y llegar a los fogones populares. Aún hoy, el Monasterio posee una hospedería de excelente altura culinaria, en cuyos comedores se pueden disfrutar recetas ancestrales de la cocina conventual, como el ajo de bacalao, la tortilla cartujana, las pitorras al estilo de Guadalupe o la rosca de Muérdago.

En Castañar de Ibor asan el lomo de cerdo en leche de cabra y en todos los pueblos de la ruta se pueden saborear excelentes asados de cabrito.