MALTEADO DE LA CEBADA

     Con este proceso lo que conseguiremos será transformar el almidón presente en las semillas de cebada en azúcares, que luego por la acción de la levadura se transformará en alcohol.

     Existen varias clases de cebada: la de dos hileras o carriles, que es la llamada cebada cervecera y la de seis hileras, que es la que se utiliza para alimentación animal. Las dos se pueden utilizar para elaborar cerveza, pero la de seis hileras, al tener más almidón, puede enturbiar el preparado. Por lo tanto es preferible utilizar la cebada cervecera.

 

REMOJAR Y SECAR LA CEBADA

 

   Para este paso necesitamos contar con un recipiente adecuado. Puede servir una nevera de hielo grande para que la cebada pueda flotar en el agua. El tamaño dependerá de la cantidad de grano que queramos preparar que, a su vez, nos vendrá condicionado por la capacidad de la olla de acero inoxidable que utilicemos para la cocción.

     1- Vierte la cebada en una de las neveras. Llenala con agua tibia. Deja que rebose un poco para que arrastre impurezas. Deja que repose por dos horas.

     2- Saca la cebada con un colador y colocala en bandejas de poca altura. Tira el agua. Dejalo secar por ocho horas.

     3- Limpia el recipiente. Vuelve a incorporar la cebada. Cubrelo con agua tibia. Vuelve a reposar por dos horas más.

     4- Vuelve a escurrirlos y colocarlos en las bandejas. Deja que se sequen durante ocho horas más.

     5- Vuelve a repetir el proceso una vez más y deja el grano secandose en las bandejas.

     6- Cuando pasen 24 horas ya deberías ver tallos o raices saliendo. Cuando esto ocurra en el 95% de los granos ya es hora de pasar al siguiente paso.

 

GERMINAR LA CEBADA

 

     1- Elige una superficie limpia y fresca donde germinar los granos. Un suelo bien limpio puede servir. El lugar ha de estar a 18º C. y bien aireado.

     2- Esparce la cebada en una sola capa. Mueve los granos cada dos horas para impedir la formación de moho.

     3- Rocíales un poco de agua fresca de vez en cuando.

     4- Parte un grano con una navaja para ver el crecimiento de las radículas dentro de éste. Una radícula es la hoja blanca que crece dentro del grano mientras éste germina. Una vez que la hoja ha crecido entre 80 y 100 % del tamaño del grano, pasa al siguiente paso.

   Parte un grano para revisar la germinación todos los días durante cinco días.

 

DESHIDRATAR LA MALTA DE CEBADA

 

     1- Elije un lugar donde secar los granos. Este debe tener una temperatura estable de entre 30 º C y 50 ºC  durante dos días. Puedes utilizar un deshidratador a una potencia baja, un horno con la luz encendida o un lugar o habitación que reciba sol y esté protegido.

   Comprueba la temperatura del lugar que estás considerando de antemano a fin de garantizar que ésta sea la correcta para secar la malta.

     2- Deja la cebada malteada en el horno o deshidratador alrededor de 24 horas. Si la estás secando fuera de casa, déjala aproximadamente 2 días. Dale vuelta a la malta cada media hora.

     3- Seca los granos hasta que sólo tengan un 10 % de humedad. La manera más fácil de calcular esto es pesarlos. Si pesa 10 % más de lo que pesaba en un inicio, está listo.

     4- Separa la cebada en pequeños grupos y, poco a poco, colócalos en un colador grande y sacúdelos. La idea es separar los granos de las pequeñas raíces. Luego, tira las raíces a la basura.

     5- Coloca la cebada en un saco o bolsa y utilízala después de unos días o una semana. Muele los granos que utilizarás para hacer tu cerveza. Puedes utilizar un molinillo que los divida en 3-5 trozos.

     6- Considera tostar la cebada a 135 ºC por una hora para obtener una malta tipo pale o a180 ºC  por 15 a 30 minutos para obtener malta tipo crystal o caramel. Puedes tostarlos a 180 ºC por una hora para obtener malta tipo brown.