DESTILADOR CASERO

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(1) - Olla a presión

(2) - Serpentín

       (Tubo de cobre de aprox. 3 m. y 6 mm. de diámetro).

(3) - Depósito de frío. Vale depósito de pintura de plástico

(4) - Depósito de recogida

     Ahora lo que pretendemos es separar líquidos mediante la evaporación por calor y su posterior condensación por frío.

     Hay que tener claro que cada líquido tiene una temperatura de evaporación, que permanece estable mientras dura dicha evaporación siempre que el calor aportado sea bajo. Cuando todo el líquido que ha alcanzado su punto de ebullición se ha evaporado, el conjunto sigue aumentando su temperatura hasta alcanzar otro punto de evaporación. Esto viene a colación para explicar el problema del metanol o alcohol de madera, sustancia muy venenosa que deja ciego e incluso mata con la primera ingesta. Esta sustancia evapora a los 65º, luego todo el destilado que consigamos desde los 65º a los 78º, que es el punto de evaporación del alcohol etílico, será metanol y debe ser desechado.

     Otro método para eliminar el metanol sin estar tan pendientes de la temperatura es apartar y reservar la primera parte del destilado para después comprobar que lo que hemos apartado es más del 3% del total.

     Para calentar la olla es conveniente utilizar un hornillo eléctrico. Con él es más fácil controlar la temperatura y evitar posibles incendios.

     Los que se inicien en este mundo pronto empezarán a hacer sus pinitos en la elaboración de vino de uva, vinos de frutas, licores y aguardientes.

     Los vinos creados por nosotros, cuyo sabor, al final, no nos satisfaga, los podemos convertir en aguardientes, que nos servirán para hacer licores.

     En el dibujo se aprecia claramente el funcionamiento del destilador. Los gases salen por el serpentín y al atravesar el depósito de frío, que estará lleno de agua con hielo, se condensan y caen lentamente en el depósito de recogida.

     La olla a presión se puede sustituir por una olla de mayor tamaño siempre que la tapa encaje bien y no tenga pérdidas de vapor. A la tapa habría que practicarle un orificio donde encajar, pegar o soldar un trozo de serpentín, que después iría unido al resto con una abrazadera. También se le podría incorporar un termómetro que nos facilitaría controlar la temperatura. También nos ayuda a controlar la temperatura el utilizar un hornillo eléctrico. Peligro no hay, puesto que el contenido de las ollas nunca se va a llevar a ebullición y, por lo tanto, no cogerá presión.